sábado, 16 de julio de 2016

El vuelo

Alguien me comentaba el otro día que los simples dos segundos de duración del vuelo ya merecían la pena de caer al suelo.

Cierto es que durante esos dos segundos la sensación del aire fresco y limpio parece limpiar todas las penas de la pecera que dejamos atrás, sobre todo mientras seguimos subiendo. Pero, ¿cuánto dura esa sensación al ver que caemos? Os aseguro que la inminencia del impacto contra el suelo hace replantearse cualquier decisión previa.

¿Qué hace que dudemos de la decisión tomada? El miedo a lo desconocido de nuevo nos hace perder la fe en la nueva situación, porque nada nos asegura que es la correcta. Y ni siquiera confirmar que el resultado nos resulta favorable lo hará. Una parte de ti siempre te dirá que la has cagado. Y mucho.

¿Qué parte es esa que nos intenta sabotear? ¿Qué hay dentro de nosotros que prefiere seguir en la zona de confort? Párate a observar dentro de ti esa víctima que prefiere seguir sufriendo cuando en realidad podría estar disfrutando la vida de una forma más sencilla. ¿Puedes diferenciarla? No trates de ocultarla, ni tampoco la busques con ahínco, deja que aparezca de forma natural. No la culpes por no atreverte en la vida, porque sólo quería protegerte. Tampoco la adores, pues no ha buscado tu beneficio, sólo tú protección. Permanece neutral hacia ella, para poder aprender lo que ha venido a enseñarte. Si no eres neutral es porque tienes un apego hacia esa parte de ti y sigue siendo importante en tu vida. Paciencia, todo llega.

Y disfruta el vuelo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario